Los tratamientos faciales sin cirugía del s. XXI: Luz y RF

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PLATAFORMA LUMÍNICA  | IPL

Es el tratamiento de elección en adultos jóvenes a partir de los 30 años o para arrugas superficiales y profundas para pacientes que no quieren cirugía ni inyecciones. En la actualidad, la potencia y calidad de esta aparatología permite trabajar todo el rango de arrugas y manchas con excelentes resultados.

La forma de funcionamiento de este equipo se basa en la entrega de energía a sustancias como la hemoglobina, la melanina. y el agua que amplifican su efecto. Desde hace algunos meses hemos desarrollado una cosmética basada en la reacción con la luz de la plataforma y realza 6 tratamientos con resultados rápidos y duraderos.

La luz pulsada intensa es indicada para tratar las arrugas de expresión, los poros dilatados, las manchas rojas y marrones, los capilares visibles y el enrojecimiento. Los resultados se ven desde la primera sesión, pero se recomienda generalmente una serie de 3 a 5 sesiones con un intervalo mínimo de 21 días para obtener resultados óptimos. El tratamiento de la cara completa dura de hora y media a dos horas. También se puede realizar por partes. El área de las mejillas se hace en 35 minutos, la zona periocular en 25 minutos, alrededor de la boca en unos 20 minutos y el entrecejo en 25 minutos.

¿Radiofrecuencia y/o Fororrejuvenecimiento?

Si bien son técnicas diferentes, sus resultados son parecidos aunque actúan de forma distinta. Son técnicas no invasivas que ya consiguen resultados similares al de los procedimientos quirúrgicos sin necesidad de recuperación y con resultados inmediatos. Los efectos de la IPL se consiguen por luz y los de la Radiofrecuencia mediante ondas electromagnéticas, pero ambas favorecen la estimulación del colágeno de forma similar y esto trae como consecuencia una piel más elástica y con una mejor circulación sanguínea. Cada vez se tiende más a usarlas juntas debido a la rapidez de su realización, aunque la RF consigue sus efectos gracias a modificaciones metabólicas producidas por las ondas electromagnéticas y la IPL lo hace a través de la energía de la luz que emite. Los resultados óptimos se consiguen a los 2 meses porque es el tiempo que tardan las células de elástina y colágeno en generarse tras el tratamiento, por tanto se recomiendan 5 sesiones anuales para mantener los resultados en el tiempo.

Tratamiento del Acné

Los tratamientos con luz, debido a la estimulación de las células de la dermis (colágeno y elástina), también se utilizan para el tratamiento del acné, la rosácea y las estrías jóvenes o rojas. En cuanto al acné, el dispositivo debe utilizar luces verdes o rojas porque la primera elimina la infección gracias a que mata la bacteria responsable del acné (Propionibacterium acnes) y la segunda trata el proceso inflamatorio, muy importante para un tratamiento efectivo. Son necesarias de 3 a 6 sesiones de tratamiento, y a partir de la tercera sesión los resultados son notables. El tratamiento de las estrías y patologías como la rosácea lo trataremos en otro artículo debido a su importancia dentro de la patología dermatológica.

Láser de CO2 y fraccionado Vs. IPL

Si hablamos de luz, hay que mencionar los tres sistemas de fotorrejuvenecimiento partiendo de la base de que a mayor potencia, mayor laceración, mayor penetración en la piel y tiempo de recuperación más largo. ¿Pero la potencia lo es todo en este tipo de tratamientos? La respuesta es NO.

  1. Láser de CO2: Actúa con una longitud de onda de 10.600 nm y al ser extremadamente potente se utiliza en pacientes con arrugas muy profundas, cicatrices queloides e hipertróficas, pieles envejecidas con exposición al Sol, acné severo, blefaroplastia sin cirugía, etc. Actúa vaporizando y eliminando de forma muy precisa los tejidos para que, mediante la posterior cicatrización, sean sustituidos por tejido nuevo sin la marca, arruga, queloide o acné. El tiempo de recuperación es de dos semanas sin exposición al Sol y con un fuerte componente inflamatorio a modo de quemadura. El tratamiento se realiza con anestesia tópica y hacen falta entre 1 y 3 sesiones en función de la gravedad de las lesiones.
  2. Láser de CO2 fraccionado: tiene la misma longitud de onda que su hermano mayor, pero su forma de incisión sobre el tejido es más evolucionada y se lleva a cabo mediante miles de microcolumnas de luz formando una especie de tablero de ajedrez con lo cual la lesión en el tejido es menor y los resultados con respecto al láser de CO2 es similar y con similares indicaciones. En definitiva, es su evolución. Los resultados a largo plazo se producen a lo largo de los 3 a 6 meses posteriores al tratamiento, a medida que las capas más profundas de la piel continúan cicatrizando.
  3. IPL: la forma de incisión sobre el tejido es similar al láser de CO2 fraccionado y como hemos comentado al principio, la potencia no hace que los resultados sean peores, sino que hacen falta más sesiones para unos resultados similares. La ventaja es que el coste del tratamiento es más económico y el tiempo de recuperación es mucho menor porque los daños también son menores.

En definitiva, es una cuestión lógica: Si nos encontramos con una piel muy perjudicada y con cicatrices queloides y mucho tejido en “mal estado” usemos un tratamiento más agresivo, mientras que si la piel necesita tratamiento, pero no está en el límite superior del “mal estado” podemos emplear tratamientos menos agresivos. Como vemos, a medida que van pasando los años van saliendo tratamientos más evolucionados y podemos contar con un espectro más amplio de equipos y técnicas para realizar funciones similares a menor precio y con menor sufrimiento para el paciente.

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